Elon Musk ha presentado estos días la que es su última empresa tecnológica, enfocada a desarrollar las capacidades cerebrales. Neuralink ha sido presentada a través del artículo en Wall Street Journal de hoy; aunque realmente ya se sabía que Musk se encontraba trabajando en una tecnología de interfaz cerebro-ordenador. Se pretende asegurar la capacidad humana de mantener el paso del desarrollo cada vez más acelerado de la inteligencia artificial. Aunque ya comentamos algo con los alumnos de Desarrollo de aplicaciones multiplataforma, pasamos a explicar más a fondo el objetivo de Neuralink.

Elon Musk comentó en el Code Conference del año pasado que trabajaba en un tipo de “enlace neural” que sería conectado quirúrgicamente a un cerebro humano; y que permitiría al usuario interactuar con un ordenador sin las limitaciones que incluye el uso de métodos de entrada; como teclados o ratones. Desde entonces ha publicado más de un tweet comentando sus progresos en la tecnología; y más recientemente surgieron rumores acerca de que planeaba crear una empresa nueva con este proyecto como objetivo principal.

Neuralink no se centrará en mejorar el poder cerebral en un principio, en cambio, y siempre de acuerdo al artículo de WSJ; su objetivo inicial será el de explorar como las interfaces neuronales pueden ayudar a aliviar los síntomas de enfermedades crónicas.

 

Neuralink para curar trastornos cerebrales

Entre otras enfermedades se incluyen la epilepsia y el desorden severo de depresión. Estos intentos se pueden apoyar en terapias existentes que utilizan electrodos en el cerebro para tratar síntomas del Parkinson, sirviendo de punto de apoyo de Neuralink con la ciencia actual. Si se supera ese “pequeño” obstáculo, la compañía podría proponerse como objetivo a largo plazo la mejora humana.

Parece una forma extraña; pero esta es la forma de actuar de Elon Musk a la hora de crear nuevas compañías alrededor de grandes ideas. Tanto con SpaceX como con Tesla, Musk utilizó el mismo modelo. Empezando con objetivos a medio plazo que no eran tan ambiciosos como los objetivos posteriores; como aterrizar en Marte o la producción asequible de vehículos eléctricos de gran autonomía.

Fuente: TechCrunch